Navidad '99

Todas las Navidades de nuestra vida han sido especiales, porque Navidad es especial.

Y no es raro ver que en ese día, en el corazón de todos, se encienda una llama que no se sabe explicar, pero que está unida precisamente a ese día, a la Navidad.
Es consecuencia de una seguridad inesperada e imprevista: la certeza de que somos amados.
Sí, porque Navidad es el testimonio más fuerte y evidente de que hay Uno que nos ama, pues solamente el amor pudo “obligarle” a bajar de aquellas alturas, desde el Cielo, para habitar entre nosotros.

Pero este año Navidad es diferente porque su llama no se apagará la noche de Nochebuena, sino que seguirá encendida un año entero, un año destinado, a lo largo de todo su curso, a recordarnos ese nacimiento divino. 
Y nace en nosotros una pregunta: ¿Cómo prepararnos para vivir este año de gracia, de amor, de luz? 
¿Cómo prepararnos?
 Ante la Puerta Santa, a pocos días ya del comienzo del gran Jubileo, resuenan en nuestro corazón las palabras de Juan Pablo II: “La Iglesia no puede prepararse a esta cita bimilenaria de otro modo que no sea según el Espíritu Santo. Lo que en la “plenitud de los tiempos” se realizó por obra del Espíritu Santo, o sea, el nacimiento de Jesús, solamente por obra suya puede ahora emerger de la memoria de la Iglesia". 1

Por eso es importante para nosotros, en estos días, descubrir de nuevo al Espíritu Santo.
Es la Persona divina que dice amor, que promete unidad, que asegura su acción innovadora.
Y justamente esto quisiéramos pedir y obtener del Espíritu Santo ante la Puerta Santa, que está a punto de abrirse: amor e innovación; sobre todo, innovación.
El ser humano, cada persona, necesita sentir la novedad que provoca el Espíritu Santo. Lo necesita para descubrir la acción de Dios en el mundo: Dios que guía su vida personal, la vida de la comunidad que lo rodea, del pueblo al que pertenece, de la historia de la que forma parte. Todo ser humano necesita algo nuevo, una de esas novedades que Él suscita, para volver a enamorarse de Dios y, de este nuevo amor, sacar fuerzas para construir con Él un mundo nuevo, el que soñó el Niño Jesús.
Y el Espíritu Santo puede realizar esto, antes que nada restableciendo el orden en el corazón de los seres humanos con ese amor que los elevará a las alturas a las cuales están destinados como hijos de Dios.

Pero también restablecerá el orden en todo lo que les concierne, en los distintos campos en los que están presentes y en acción: en sus familias, en sus actividades, en los más variados ámbitos de la sociedad.
Debemos recordar esto: en Navidad no asistimos solo a una manifestación celestial y divina, sino al nacimiento de un Hombre, aunque sea especial, excelso, eterno. Pero siempre un Hombre con el ardiente deseo de dar una nueva forma a la humanidad; de construir la ciudad terrenal a imagen de la celestial de la que Él descendió.
Esto nos esperamos de la Navidad, de la próxima Navidad ‘99, de la continua Navidad del año Dos mil: un gran don de Dios a la Tierra, del Espíritu Santo a nuestros corazones, para que la encarnación del Hijo de Dios continúe en nosotros y el mundo sea regado, inundado de lo divino, sea impregnado, por medio del Espíritu Santo, de la nueva ley: la del Cielo.

1Cf. Carta encíclica Dominum et vivificantem citada en Tertio Millennio Adveniente, n.  44

Chiara Lubich

NOTA: Publicado en Città Nuova n. 23, de 1999, a las puertas  del Gran Jubileo del 2000 con la apertura de la Puerta Santa. Jubileo que fue preparado durante los tres años precedentes profundizando la realidad del Padre, del Hijo y, por último, del  Espíritu Santo.

    Ciudad del Vaticano, 1 de diciembre de 1999

pdf Texto (91 KB)

buzón de correo

Contact Icon

Agradeceríamos a aquellos que nos hagan llegar recuerdos, documentos inéditos, fotografías, etc.... para enriquecer los archivos de Chiara Lubich.
para enviármoslo en seguida

visitantes online

Hay 117 invitados y ningún miembro en línea

27 enero 2015

Lubich

Vídeo-síntesis de la ceremonia de apertura de la "Causa de beatificación y canonización" de Chiara Lubich.
Mensaje del Papa Francisco
La grabación-vídeo de toda la ceremonia 

login staff

Este sitio utiliza cookies técnicas, también de terceros, para permitir la exploración segura y eficiente de las páginas. Cerrando este banner, o continuando con la navegación, acepta nuestra modalidad para el uso de las cookies. En la página de la información extendida se encuentran especificadas las formas para negar la instalación de cualquier cookie.