diciembre 1980

18 de diciembre de 1980

Un descubrimiento siempre nuevo que Chiara Lubich hizo durante todo el transcurso de su vida: Jesús en su abandono conoció y vivió el dolor humano en todas sus expresiones, sin excepción. Cuando nos encontramos con Él experimentamos también la Vida y la resurrección. Eli Folonari lee este fragmento escrito por Chiara en su diario durante una transmisión telefónica colectiva desde Zúrich, el 18 de diciembre de 1980.

«Estoy descubriendo que Jesús Abandonado está verdaderamente presente en todos los dolores.
He ofrecido a Jesús mis límites debido a la poca salud y he comprendido enseguida que mi Esposo, Jesús Abandonado es el Límite: es como si no hubiese podido ir más allá.
He sabido que los miembros del Movimiento, víctimas del terremoto, han experimentado el «todo se derrumbaba». Jesús Abandonado es el «todo se derrumbaba»; para Él se derrumbó incluso la sensación de su unión con el Padre.

Debo ir contracorriente. ¿Acaso Jesús Abandonado no es Aquél que cruzó la corriente más arrolladora cuando, sintiéndose Abandonado por Dios, se abandonó en Él?
Debo perder todo. ¿No es Jesús Abandonado Aquél que perdió todo incluso – por decir así- a Dios por Dios?
Querría escribir, antes de morir, todos sus nombres para que quienes me sigan encuentren en Él la vida y la resurrección».1

1Cf. Diario del 18 de diciembre de 1980

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